República Itinerante

Muy lejos estamos de la ciudad de México, pero la Capital de la República estará donde se encuentren los Supremos Poderes y estos los represento yo y mi gobierno y todas esas cajas que conmigo vienen en esas carretas
Benito Juárez. El Gatuño, 4 de septiembre de 1864.

En el año de 1963 el Señor Luis Treviño Alzalde funda el “Museo Juarista”, su objetivo principal fue rescatar y difundir el hecho histórico del paso de Don Benito Juárez por el viejo Gatuño hoy Congregación Hidalgo, Municipio de Matamoros, Coah., lugar donde dejó bajo la custodia de Juan de la Cruz Borrego y otros vecinos los Archivos de la Nación. En el transcurso aproximado de 50 años de investigación, logró reunir fotografías, documentos y objetos originales que daban fe y comprobaban la rica tradición oral de los hechos durante la intervención francesa. Para conocer los antecedentes de la llegada del Presidente Juárez al Gatuño, el señor Luis Treviño recorrió la República Mexicana para conocer, tomar datos y elaborar un registro fotográfico por los lugares a los que llegó el Benemérito de América Lic. Benito Juárez García. El registro fotográfico, titulado “La República Itinerante” es un trabajo inédito que se da a conocer a los lectores del Siglo de Torreón.

1. El 31 de mayo de 1863, don Benito Juárez deja la ciudad de México. Aquella tarde fue de duelo para la Patria: Puebla había caído en manos de las fuerzas napoleónicas y fuerzas invasoras se acercaban a la capital.

Carruaje Presidencial

Con reverencia, con abismal emoción evoco –diría Agustín Yáñez- el relato de Juan García Brito, testigo presencial de los momentos previos a la salida de Juárez hacia el interior de la República: “…Juárez hizo más todavía. Esperó para marchar que se arriara la enseña de la Patria enarbolada en el Palacio Nacional, a que sonaran las seis de la tarde, a que el sol se metiera en el ocaso. Volvió a oírse el estampido del cañón. Nuestro Pabellón descendía lentamente del asta. El pueblo todo se descubrió. Las mujeres derramaban lágrimas, elevaban en brazos a sus pequeños hijos, para que, viendo a Juárez, recibieran los alientos de su patriotismo y de su fe. Juárez, repito, esperó a recibir de las manos de un oficial superior la bandera que hacía unos pocos instantes tremolaba en las alturas del Palacio Nacional, la llevó a sus labios y en voz alta, llena, sonora, dijo ¡Viva México! Más de diez mil voces formando una sola y potente voz respondieron ¡Viva! Y la comitiva partió”

2. Una vez que el Gobierno, resolvió abandonar la ciudad se produjo un éxodo dramático.Niceto de Zamacois, testigo presencial describe el aspecto de la ciudad: “No se veía el día 30 por todas las calles mas que preparativos de viaje; carros y mulas con baúles y colchones, que salían para el interior; personas a caballo que marchaban en la misma dirección y coches de camino con familias de Generales y altos funcionarios, llevando el mismo rumbo que los primeros”.

Palacio Nacional, Ruta de Juárez

Antes de abandonar la capital se tomaron medidas oportunas para efectuarla en orden, sacando la artillería disponible, las fuerzas existentes, el dinero reunido en la tesorería general, la parte de los archivos que era útil tener a la mano.
Don Benito Juárez partió en un modesto coche negro con sus ministros, en otros coches iban la familia del señor Juárez, doña Margarita Maza, con sus hijos: Manuela, Margarita, Felícitas, Ma. De Jesús, Josefa, Soledad, Benito y José.
El Conde de Kératry comentó la salida de la manera Siguiente: “Lo que debió ante todo llamar la atención de un Jefe observador fue que Juárez no había sido expulsado por la población de la Capital. El Jefe del Estado cedía el puesto por la fuerza, pero sin compromiso. En su retirada llevaba consigo el poder republicano sin dejarlo caer de sus manos; estaba agobiado, pero no abdicaba. Tenía la tenacidad del derecho. Durante cinco años, el secreto de la fuerza de la inercia o de la resistencia del viejo indio, fue retirarse de pueblo en pueblo, sin encontrar jamás en su camino un asesino ni un traidor”.

Dejar la ciudad de México no era una huída sino una estrategia: recorrer el interior del país y hacer que el enemigo se perdiera en el vasto territorio. Juárez lo había previsto: “Reconcentrado el enemigo en un punto como ahora, será débil en los demás y diseminado será débil en todas partes”.

Tepeji, Ruta de Juárez

3. La marcha hasta San Luis Potosí fue una ovación continua, en queautoridades, fuerza armada, particulares y pueblo, se esmeraron en tributarle al Presidente las más sinceras muestras de aprecio y respeto. La primera jornada la rindió el Presidente de la República y sus acompañantes en el pueblo de Tepeji, Estado de México, arribaron alrededor de la media noche del mismo 31 de mayo, se hospedaron en la posada del lugar, en virtud de que el Primer Magistrado de la Nación no quiso que se molestara a ninguno de los vecinos en aquella hora tan avanzada.

4. El 1º de junio rindieron la siguiente jornada en Arrollo Zarco.

Arroyo Zarco, Ruta de Juárez

En el trayecto acompañaba a la familia Juárez un nuevo miembro de la familia, el Sr. Pedro Santacilia. No cabe la menor duda que, ante el sombrío panorama que se presentaba y acaso, previniendo la separación con su familia, Juárez resuelve incorporar en ella al joven revolucionario cubano; decisión certera de la que nunca tuvo motivos para arrepentirse.

Santacilia ligó su destino a México y pasó a la historia no solo como yerno de Juárez, sino también por sus propios méritos. Fue su confidente, su amigo, su colaborador y, más tarde, el que se preocupó de mantener vivo el fuego del culto a su memoria.

5. El 2 de junio llega la caravana a San Juan del Río Querétaro. Las autoridades municipales, el cura párroco y numerosos vecinos salieron a encontrarlos fuera de la garita sur, lo acompañaron hasta la habitación que se le había destinado y arreglado con esmero. Las puertas y ventanas estaban arregladas con colgaduras y adornos con los colores nacionales y en la noche hubo iluminación general y serenata en la plaza principal.1

 6. El día 3 de junio, llega el Presidente Juárez y sus acompañantes a la ciudad de Querétaro. Las tropas formaron valla desde la garita sur hasta la puerta principal del palacio de gobierno, previamente preparado para alojar al Presidente y sus Secretarios de Estado, permaneciendo en esta ciudad hasta el día 4.

Querétaro, Ruta de Juárez

El mismo 3 de junio desde Monterrey Santiago Vidaurri le escribe al Presidente Juárez y argumenta varias razones que no le permiten ayudar al Gobierno General en la guerra y también anota: “Se me ha dicho que el Gobierno pensaba llamar a los del rancho de Matamoros para que contribuyeran a la defensa nacional, sería esta una buena medida, pero no dará resultado alguno porque esa gente siempre ha sido mala para soldados, se desertan todos y son además muy perversos, porque este vecindario está formado de criminales y vagos de los Estados vecinos”. 2 Los vecinos del entonces rancho de Matamoros, Coah., no solo se incorporaron a la guerra, fueron guías y custodios del presidente Juárez por tierras Laguneras y fueron además custodios de los Archivos de la Nación en la “Cueva del Tabaco”

7. El día 6 llega el gobierno de Juárez a Dolores Hidalgo, habiendo pasado antes por San Miguel de Allende.

Casa Hidalgo, Ruta de Juárez

El Gobierno después de visitar la casa que habitara don Miguel Hidalgo, expidió un decreto para que fuera conservada como monumento histórico, la Villa quedó erigida en ciudad; a dos personas que acompañaron a Don miguel Hidalgo desde el 15 de septiembre de 1810 se les concedió recompensas una de ellas Pedro García, fue nombrado General de Brigada y la otra Luis Antonio Portillo se le expidió despacho de Capitán de ejército, nombrándosele además conserje de la casa de Hidalgo, por último se abrió un registro de firmas. Se inicia el Álbum con un exordio: “DOLORES HIDALGO, 6 de junio de 1863. En suprema orden de esta fecha, expedida haya podidopor el ministerio de Relaciones Exteriores y Gobernación, se manda abrir este registro, para que en él inscriban sus nombres las personas que visiten esta casa, en otro tiempo habitada por el primer héroe de la Independencia de México D. Miguel Hidalgo y Costilla” Benito Juárez Presidente de la República.3 Algunos coahuilenses distinguidos que firmaron el álbum fueron: Juan Antonio de la Fuente, Ildefonso Fuentes y Victoriano Cepeda.

1 Francisco R. Almada. “La Ruta de Juárez
2 Jorge L. Tamayo. Documentos, Discursos y Correspondencia
3 Pablo C. Moreno. Galería de Coahuilenses Distinguidos